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Cómo calmar a tu perro durante una visita al veterinario

Introducción

Las visitas al veterinario pueden ser abrumadoras para los perros, especialmente si están enfermos o heridos. A menudo, los perros asociarán ir al veterinario con experiencias desagradables, como dolorosas inyecciones o exámenes invasivos. Es importante tomar medidas para ayudar a calmar a tu perro y hacer que la visita al veterinario sea lo más tranquila y cómoda posible. A continuación, te ofrecemos algunos consejos para lograrlo.

Prepárate antes de salir

Antes de salir de casa, tómate un tiempo para prepararte para la visita. Asegúrate de que tu perro ha hecho sus necesidades y ha tenido un poco de ejercicio para quemar energía. Además, es esencial que tengas el historial médico de tu perro al día y que lleves contigo todos los documentos necesarios, como el carnet de vacunación. Si tu perro tiene tendencia a ser ansioso, habla con el veterinario sobre posibles medicamentos ansiolíticos que puedan ayudar a calmarle durante la visita.

Llegada al veterinario

Una vez que llegues al veterinario, es importante mantener la calma y la serenidad para transmitir esa sensación a tu perro. Si eres tú quien está nervioso, tu perro lo notará y se pondrá aún más ansioso. Mantén una actitud positiva y tranquila.

Es muy probable que haya otros perros en la sala de espera que también estén nerviosos, por lo que es importante mantener a tu perro bajo control. Si tu perro está tranquilo, puedes optar por sentarte en una silla con la correa de tu perro en la mano, de esta manera tu perro se sentirá seguro y no se asustará ni se meterá en problemas. Si tu perro está un poco más inquieto, puedes intentar sentarte en el suelo con tu perro, acariciarle y hablarle con voz suave para tranquilizarle.

En la consulta con el veterinario

Cuando llegue el momento de entrar en la consulta, mantén a tu perro tranquilo y sigue hablándole con voz suave. Asegúrate de que tu perro se sienta cómodo en la mesa de examen y que no tenga ningún problema físico que pueda causarle dolor o incomodidad. Recuerda que algunos perros pueden ser agresivos cuando están asustados, por lo que es importante seguir las instrucciones del veterinario y no intentar controlar a tu perro por tu cuenta.

Si tu perro necesita un examen físico, habla con el veterinario sobre el mejor enfoque para hacerlo sin causarle dolor a tu perro. Algunos perros pueden tolerar mejor ciertos tipos de manipulaciones físicas que otros, y es importante que el veterinario sepa cómo tratar a tu perro para evitar el estrés y la ansiedad.

Después de la visita al veterinario

Después de la visita al veterinario, sigue hablando con tu perro con voz suave y dale muchos mimos y afecto. Si has optado por medicar a tu perro para la visita, asegúrate de que se lo des en el momento adecuado y de acuerdo con las instrucciones del veterinario. Si es posible, trata de hacer algo divertido y agradable con tu perro después de la visita, como dar un paseo o jugar con un juguete favorito. Esto puede ayudar a dejar atrás la mala experiencia y reducir la ansiedad en futuras visitas.

Conclusiones

Las visitas al veterinario pueden ser un desafío para muchos perros, pero hay muchas cosas que puedes hacer para ayudar a tu perro a superar su ansiedad y hacer que la visita sea lo más suave y cómoda posible. Prepárate bien antes de salir de casa, mantén la calma en la sala de espera y en la consulta, y asegúrate de darle muchos mimos y afecto a tu perro después de la visita. Trabajar para ayudar a tu perro a superar su miedo puede llevar tiempo, pero con paciencia y consistencia, puedes hacer que las visitas al veterinario sean menos estresantes para ambos.